Guardaos de los hombres (II)

Nos complace publicar la segunda parte del artículo que publicábamos la semana pasada, sobre la importancia de cuidarse del error humano, del que somos susceptibles todos los hombres. Esperamos que nuestros lectores puedan recibir beneficio espiritual de su lectura.

lobo

La imagen de un hombre

            En Daniel 2, se presenta la historia mediante la imagen de un hombre. Los reinos de este mundo eran reinos de hombres, el resultado de la ambición, astucia y egoísmo humanos. Los pies de la imagen eran una mezcla de hierro y barro. Daniel declaró: «Se mezclarán con simiente humana» (Dn. 2:43). La palabra de Dios se compara con una semilla, la buena semilla del reino. La semilla de los hombres, a manera de contraste, contendría las doctrinas y opiniones de los hombres.

            El poder llamado «cuerno pequeño» en Daniel 7 se representa con ojos «como de hombre». Este poder se formó cuando los miembros de la Iglesia de Cristo empezaron a hacer lo que era recto en su propia opinión o a sus ojos humanos. Cristo estableció una Iglesia pura, con un gobierno y una fe puros. Pero cuando los clérigos empezaron a mirar los problemas de gobierno de la Iglesia a través de los ojos de su entendimiento, poco a poco fueron desarrollando grados de oficios eclesiásticos y una jerarquía de autoridad humana que llevó al papado. Cuando la sabiduría y teología humanas intentaron explicar el misterio de la encarnación e impecabilidad de Jesús, el resultado fue la doctrina católica de la inmaculada concepción de María. Cuando la razón natural intentó explicar cómo un cristiano inmaduro que no había alcanzado un estado de impecabilidad podría entrar en el cielo, apareció la enseñanza del purgatorio. Fue una sustitución gradual –casi imperceptible– de la revelación divina por la enseñanza humana. Como los «ojos» del «cuerno pequeño», así era «su boca que hablaba grandes cosas» (Dn. 7:20). Sus palabras, sus dogmas y decretos, eran doctrinas y mandamientos de hombres.

            En Apocalipsis 13, se representa el mismo poder como una bestia que tiene número de hombre. Pablo lo llama «el hombre de pecado». Todo esto demuestra que no es sino el producto de la naturaleza humana; verdaderamente, es la revelación suprema de la naturaleza humana en un colectivo.

El peligro de los hombres buenos

             El sistema religioso opresivo que se describe en la profecía bíblica, llegó a existir porque el pueblo profesante de Dios no dio el valor y atención debidos a la advertencia de Jesús: «Guardaos de los hombres». No aprenderemos las lecciones necesarias a menos que nos demos cuenta de que todos los que ayudaron a formar este sistema no eran hombres impíos y maliciosos. Muchos hombres buenos ayudaron a formar el sistema papal. Por ejemplo, Agustín (350-430 d. C.) fue el mayor de los padres latinos. Tras una juventud tumultuosa, se convirtió al cristianismo. Luego, llegó a ser un brillante erudito cristiano. Cuando tuvo que defender la fe cristiana contra Pelagio, Agustín fue el hombre ideal. En cuanto a la naturaleza del pecado, fue un claro pensador cristiano. Los historiadores de la Iglesia enfatizan que fue el padre espiritual de la Reforma. Solo hay que leer a los reformadores para reconocer que Agustín fue la cantera de la que sacaron muchas de las piedras de la Reforma. Pero lo más asombroso es que este mismo Agustín fue también el padre de la Inquisición. Justificaba el uso de la fuerza contra los herejes, argumentando que la adoración obligatoria estaba implícita en el mandato del Señor: «Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad […] a cuantos halléis». La obra más famosa de Agustín, La ciudad de Dios, le llevó 17 años escribirla. Presentaba un concepto sesudo del papel de la Iglesia en el mundo. Veía a la Iglesia como la gran piedra de Daniel 2, la cual pondría a todo el mundo bajo el yugo de Cristo. La ciudad de Dios fue la obra del santo Agustín en su mejor época. En ella, su imaginación respecto a lo que la Iglesia podría hacer para Cristo alcanzó el punto más alto. Aún así, el genio de la filosofía humana de esta obra inspiró la creación del papado. Fue Agustín quien concibió la idea de que la Iglesia desarrollase un tipo de teocracia judía. También fraguó la idea de que la Iglesia era la custodia de un sistema infalible de doctrina, y de que la salvación era posible solo para aquellos que se sometieran a su disciplina. A los ojos de este gran y buen hombre, la Iglesia sería muy bendecida y honrada si cumplía el papel que le era asignado en La Ciudad de Dios. Pero después de morir Agustín, fueron sus ideas las que sobrevivieron y desempeñaron un papel importantísimo en la creación del sistema religioso más opresor.

            La historia sagrada justifica la advertencia del Maestro: «Guardaos de los hombres». Algunos imaginan que esto solo significa: «Guardaos de los hombres malos», pero la historia sagrada demuestra que los hombres buenos pueden ser más peligrosos que los hombres malos. Cuando un hombre bueno moldea la obra de Dios, su resultado final solo será el mal. Los hombres buenos a menudo son más peligrosos, porque su influencia en los asuntos religiosos es mayor. Pensad en el gran mal causado por Gedeón después de que Dios lo usara poderosamente para liberar a Israel de los madianitas. En vez de esperar la guía divina, empezó a planificar él mismo. El hecho de que fuese un hombre de gran valor, poderoso y grandemente favorecido por el Señor, hizo aún más peligrosa su desviación de la verdad. La gente fue alejada de la misma por el hombre que antes había destronado la idolatría de ellos.

            Pensad en Juan Calvino, el piadoso teólogo de la Reforma, de quien nadie puede negar que fue un hombre de fe y oración. El hecho de que lograra grandes cosas en el servicio a Dios es una cuestión histórica. Pero, aún así, el mismo Juan Calvino fue el padre espiritual de algo de la intolerancia y fanatismo puritanos. En parte, fue responsable del martirio de Miguel Servet. El compañero de Calvino, el santo (muy santo) Guillermo Farel, presidió el «rito santo» de quemar al hereje. Este ministro cristiano, de buena fe, realmente podía inclinar su cabeza en oración pidiendo la bendición de Dios sobre el abominable acto de quemar a un hombre que negaba la ortodoxia reformada. Pensad en Santiago y los otros líderes de Jerusalén, que aconsejaban a Pablo ir al templo y participar de una ceremonia de purificación. Todo el esquema estaba políticamente motivado, era el resultado de la naturaleza humana, y trajo una gran pérdida a la Iglesia primitiva.

            «Guardaos de los hombres». La obra de Dios no debe llevar la imagen ni inscripción humanas, no debe ser estropeada por las ideas humanas. Aun cuando se trate de hombres buenos que hagan lo mejor en su opinión (que es lo más natural), la obra de Dios sería moldeada a imagen de la criatura, en vez de serlo a imagen del Creador, Dios.

            El segundo mandamiento prohíbe al hombre adorar u honrar a Dios de acuerdo a la idea humana de cómo debería hacerse. Dios debe ser adorado de acuerdo a su propia idea. La reacción de Dios a la honra que le rinden los hombres se refleja en la respuesta de David a la idea humana de honra. Cuando alguien afirmaba que había prestado servicio a David matando al rey Saúl, cayó en la ira fatal del rey. En otra ocasión, dos hombres le trajeron, llenos de orgullo, la cabeza de Is-boset, pensando que ganarían sus felicitaciones. ¡Debieron de sorprenderse mucho cuando los mandó matar! Asimismo, los hombres traen sus ofrendas al Señor, pero si estas son el producto de su propia idea de adoración a Dios, no son más aceptables que la cabeza de Is-boset al rey David (cf. 2 Sam. 4), o la ofrenda de Caín a Dios.

            La bestia o Anticristo de Apocalipsis 13 es el hombre de pecado. Tiene nombre y número de hombre. El pensamiento principal que deberíamos extraer de la palabra «bestia» es que es una criatura que se presenta a sí misma como objeto de adoración, cuando Apocalipsis 14 manda a los hombres que adoren al Creador. El Anticristo puede combinar algunas de las ideas más hermosas y brillantes para el mejoramiento humano, pero aún así este sistema lleva la marca o firma de la criatura. El número de hombre muestra su origen; lleva la imagen e inscripción del hombre. «Guardaos de los hombres».

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s