Breve historia de la Reforma Protestante en Inglaterra (II)

Para reanudar y concluir con esta historia debemos irnos a principios del siglo XVII.

En la Inglaterra de aquella época nos encontramos con una situación en la que los burgueses, dedicados al comercio y a la producción de mercaderías, y la “gentry”, nobles dedicados al comercio, cada vez prosperaban más rápidamente, mientras la nobleza más tradicional veía menguar su posición frente a estos debido a que su única fuente de riqueza era la propiedad de tierras. La monarquía intentó revertir esta situación poniendo límites al desarrollo de las actividades económicas de los burgueses, creando nuevos impuestos y aumentando los ya existentes, así como participando directamente en algunas de las actividades industriales y comerciales, lo que produjo un aumento de precios, desocupación y descontento general. El Parlamento inglés estaba en contra de las medidas fiscales impuestas por el monarca, al ser imposible controlar el destino del dinero recaudado, más aún, desde que la corona comenzó a exigirlos aunque no tuvieran la aprobación del Parlamento.

A partir de 1639, los acontecimientos comenzaron a precipitarse. Los burgueses se negaron a pagar impuestos y la Cámara de los Comunes se opuso a destinar fondos a un ejército personal del rey Carlos I destinado a sofocar la rebelión independentista de los escoceses, en 1640. Gran parte de la burguesía apoyó a la Cámara y en 1642 estalló la guerra civil. Los parlamentarios, dirigidos por Oliver Cromwell, quien organizó rápidamente un ejército revolucionario, el “New Model Army”, recibieron fundamentalmente apoyo de las regiones industriales y comerciantes del sur y el este del país y de los puritanos mientras que los realistas recibieron el de las agrícolas del norte y el oeste y el de la Iglesia Anglicana.

Cromwell, conocido como el “Lord Protector”, iba a ser la figura clave en el devenir de Inglaterra en los años siguientes. “Confiad en Dios, muchachos, y mantened la pólvora seca” y “Por la libertad del Evangelio y por la ley de la tierra” son dos de sus citas más conocidas. Educado en un hogar protestante, puritano y hondamente antirromanista, durante toda su vida se enfrentó tenazmente a la Iglesia de Roma y a las reformas del rey inglés Carlos I en la Iglesia de Inglaterra, quien intentaba asimilarla en lo estructural y lo ceremonial al catolicismo romano. Seguir leyendo Breve historia de la Reforma Protestante en Inglaterra (II)

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Breve historia de la Reforma Protestante en Inglaterra (I)

Para conocer el inicio de un proceso como fue el de la Reforma Protestante en Inglaterra, mucho más complejo que en la Europa continental y en Norteamérica, debemos retrotraernos hasta la primera mitad del siglo XVI, concretamente, a los tiempos del reinado de Enrique VIII.

Inglaterra había estado unida a la Iglesia de Roma durante casi mil años, antes de la ruptura en 1534, durante el reinado de Enrique VIII. La separación teológica ya venía gestándose desde bastantes años atrás por medio de movimientos como el de los Lolardos, también conocido como Wyclifismo (una suerte de cristianismo “pre-reformado”), entre finales del siglo XIV y principios del XV, pero la Reforma inglesa ganó verdadero apoyo político cuando, en 1533, Enrique VIII quiso anular su matrimonio con Catalina de Aragón, con la pretensión de casarse con Ana Bolena. Bajo presión del sobrino de Catalina, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V (y I de España), el Papa Clemente VII, inicialmente favorable a la solicitud, la rechazó, por lo que el rey Enrique, aunque teológicamente era un católico romano devoto, decidió convertirse en Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra para asegurar la anulación de su matrimonio. Esto no hay que olvidarlo, Enrique VIII había llegado a ser proclamado “Defensor fidei” por el Papa en agradecimiento por sus ataques al luteranismo, y, de hecho, persiguió ferozmente a los protestantes, ayudado con gran entusiasmo por el ferviente papista Sir Tomás Moro.

Enrique VIII
Enrique VIII

Tomás Moro, no obstante, en 1535 sería enjuiciado por orden del propio Enrique VIII, por no prestar el juramento antipapista frente al surgimiento de la Iglesia Anglicana ni aceptar el Acta de Supremacía, siendo decapitado el 6 de julio de ese mismo año. En 1935 fue canonizado por la Iglesia Católica Romana, quien lo considera un santo y mártir.

En julio de 1534, el Papa excomulgó tanto a Enrique como a Ana Bolena. Pero el monarca ya no estaba dispuesto a detenerse: mediante tres actas votadas por el Parlamento, consumó el cisma con Roma y en el verano de 1535, aparte del propio Tomás Moro, decapitó al cardenal John Fisher, el principal opositor a su segundo matrimonio y mártir también para la Iglesia Católica. Sin embargo, a Enrique VIII ni se le pasaba por la cabeza hacerse protestante. En 1536, mediante los Diez Artículos de Fe se decretaba la adhesión de la Iglesia de Inglaterra a las ceremonias católicas, el culto a las imágenes, la invocación a los santos, las oraciones por los difuntos y la doctrina de la transubstanciación. No solo eso: ordenó redactar una profesión de fe en la que se afirmaban claramente los siete sacramentos católicos. La negación de la transubstanciación se castigaba con la hoguera, el matrimonio estaba prohibido a los sacerdotes, se mantenía la confesión auricular, la Virgen María y los santos seguían siendo objeto de devoción y el libre examen de las Escrituras no estaba permitida. Mientras había una situación de tolerancia hacia los católicos ingleses, en base a la idéntica doctrina, los protestantes eran encarcelados, torturados y ejecutados, debiendo huir al continente muchos de ellos.

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¿Por qué prosperan los impíos?

“El Salmo 73 trata un problema que muy a menudo desconcierta y desanima al pueblo de Dios. Es un doble problema: ¿Por qué los píos frecuentemente tienen que sufrir, especialmente en vista del hecho que los impíos aparentan ser mucho más prósperos?

Es una clásica declaración de cómo la Biblia trata ese problema. El salmista relata su propia experiencia, expone su alma para que la miremos en forma dramática, y nos guía paso a paso de un casi desesperante fin a un seguro triunfo final. Es al mismo tiempo una gran teodicea. Por estas razones, este Salmo ha sido un tema favorito de predicadores, de líderes espirituales y de consejeros.

La preparación y la predicación de mensajes, exponiendo esta rica enseñanza, fue para mí una labor de amor verdadero gozo. El sermón titulado “Con todo” en esta serie fue usado por Dios para traer alivio inmediato y gran alegría a un hombre que sufría una profunda agonía de espíritu y estaba al borde de la desesperación. Viajó alrededor de 9.000 kilómetros y llegó a Londres sólo el día anterior al mensaje. Se convenció, y hasta el día de hoy está seguro que Dios en su infinita gracia lo trajo de tan larga distancia a escuchar ese sermón.

Que dicho capítulo y los demás prueben ser una “puerta de esperanza” para muchos otros cuyos pies “casi se deslizaron” y cuyos pasos “por poco resbalaron”. “

Martin Lloyd-Jones

LIBRO EN PDF “¿POR QUÉ PROSPERAN LOS IMPÍOS?” (DESCARGAR)

Orígenes de la Existencia / ¿Creación o Evolución?: La Existencia de Dios

En esta serie de exposiciones del pastor dominicano Sugel Michelen se aborda el tema acerca de los orígenes de todas las cosas. La Biblia afirma claramente desde su inicio que “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Muchos tienen problemas “intelectuales” para aceptar esto, sin embargo, como veremos, aparte de la fe, es racional y sensato concluir que Dios existe y que Él intervino directamente en la creación de todo cuanto hay en el universo visible e invisible. Además decidió revelarse a sí mismo por medio de Su Palabra escrita, la Biblia. Existen pruebas al alcance de todos los hombres lo suficientemente contundentes para llegar a aceptar estas verdades trascendentes como correctas.

Teorías supuestamente “científicas” como la de la evolución intentan explicar que todo, incluyendo el hombre, ha sido producto de la casualidad y ha evolucionado de la nada siguiendo un largo proceso de millones de años. Partiendo de elementos básicos, dicen los precursores de esta teoría, todo fue progresando hasta llegar a las formas más complejas y especializadas de vida que hoy podemos observar en nuestro entorno.

Frente a esta manera de explicar el universo y todas sus formas de vida, se levanta la afirmación creacionista sustentada en la Biblia que propone a Dios como su Creador y Sustentador directo y único.