Relación de Calvino con la muerte de Servet

Por Emilio Monjo Bellido

Protestante Digital

No importa cuántas veces se reconozca que Miguel Servet no debió nunca ser juzgado y condenado a morir en la hoguera, ni cuántas, con todo dolor, afirmemos que Calvino debió actuar de otro modo. Se exige como “obligación ética”, aunque en contra de los hechos, que despreciemos a Calvino como un dictador intransigente. Pues no.

Los hechos previos muestran que Calvino no tenía dictadura alguna sobre Ginebra. Es tal su situación de debilidad ante la acción del Consejo de la ciudad [el Pequeño Consejo, responsable del juicio y condena de Servet], que incluso su amigo Farel se prestaba ya a acudir en su ayuda, y las cartas que escribe Calvino en esos momentos, reflejan su percepción de la situación como insostenible, con la consiguiente preocupación de otros reformadores.

calvino-y-servet
En esa fecha, verano de 1553, le llegan a Calvino noticias de acontecimientos que le agobian en extremo. Sus pastores enviados a Francia, están para ser quemados en Lyon. Los extravíos de algunos visionarios dentro del campo de la Reforma le producen graves quebraderos de cabeza. Se le ha informado de que, especialmente en Italia, las ideas antitrinitarias de Servet están afectando a las iglesias.

Ya hacía 7 años en que escribió con gran enfado por las injurias e insolencias vertidas por Servet contra quien más amaba, por quien estaba dispuesto a dar su vida, a quien solo quería servir y honrar (= Cristo el Redentor), que si éste venía por Ginebra, no escaparía con vida. (Como es fácil dejarlo solo en esta ocasión, yo me quedo a su lado.)
Seguir leyendo Relación de Calvino con la muerte de Servet

Anuncios

El “mito Servet”

Recuperamos dos artículos del pastor Emilio Monjo Bellido, publicados en la web Protestante Digital, sobre este polémico tema de la relación entre Juan Calvino y la ejecución de Miguel de Servet en la hoguera, llevada a efecto en Ginebra (Suiza) el 27 de octubre de 1553, y que esperamos arrojen un poco de luz sobre el asunto. Este es el primero de ellos.

Que la muerte de Servet fue algo trágico es una consideración unánime. Todos los hombres cometemos errores y arrastramos miserias. Solo hay un ser intachable y contra el que no hay ningún argumento posible: el Salvador de los pecadores, Jesucristo. Todos los demás demuestran defectos que impiden que idolatremos a ningún hombre.

Sin embargo, cuando se enjuician actualmente los detalles del caso de Servet, siempre se eluden consideraciones como que se le celebró un juicio que duró más de dos meses y además fue sentenciado por la sesión entera del Consejo civil de la ciudad de Ginebra, y esto de acuerdo a las leyes que eran entonces reconocidas a través de la cristiandad. Lejos de instar que la sentencia fuese más severa, Calvino instó a que no se le diera muerte por fuego sino por espada, pero su petición fue denegada.

Servet fue acusado y condenado mayoritariamente por un Consejo controlado por el partido de los “libertinos”, enemigos directos de Calvino, pero, aún así, incluso aceptando que hubiera podido influir su enemistad con el reformador francés, los hechos de esa época son difícilmente juzgables estricta y únicamente por las normas del siglo XXI, y no por las del siglo XVI. Desde entonces hasta el día de hoy hemos visto grandes desarrollos en muchas áreas: más tolerancia civil y religiosa, reformas penales, la abolición no sólo de la esclavitud sino del tráfico de esclavos, del feudalismo, de la quema de brujas, etc. que son los resultados genuinos de las enseñanzas cristianas. El error de aquellos que respaldaron y practicaron lo que hoy hubiera de considerarse intolerancia fue el error general de la época, no los de un hombre en concreto. Si queremos juzgar con imparcialidad, no debemos permitir que esos errores nos den una impresión mala del carácter y de los motivos de aquellos hombres, y mucho menos que nos creen prejuicios en contra de sus doctrinas sobre otros y más importantes temas.

Seguir leyendo El “mito Servet”