Adoración

Con esta publicación, concluimos la serie de citas puritanas que hemos ido ofreciendo a lo largo de estos últimos años. Esperamos que hayan sido de mucha edificación para nuestros lectores.

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Adoración

Dormido en la iglesia:

Cuídate de dormitar cuando oyes la palabra, pues esto manifiesta mucha irreverencia. Cuán despiertos están muchos cuando están en torno al mundo, pero cuán somnolientos en el culto a Dios […]. Cuando se predica la palabra, ¿no se parte el pan de vida para vosotros? ¿Y se dormirá un hombre ante su comida? ¿Qué es peor, ausentarse del sermón o dormirse en el sermón?

Thomas Watson

No niego que un hijo de Dios pueda a veces, por la debilidad e indisposición del cuerpo, quedarse dormido en un sermón, pero esto no es voluntario ni común. El sol puede estar en un eclipse, pero no a menudo. Si el sueño es la costumbre y se permite, es una mala señal y una profanación de la ordenanza. Un buen remedio contra la somnolencia es tener una dieta moderada este día. Los que satisfacen demasiado su apetito el sabbat están en mejores condiciones de dormir en un sofá que de orar en el templo.

Thomas Watson

Debes ser un oidor atento. El que está despierto, pero vaga con los ojos o el corazón, ¿qué hace sino dormir con los ojos abiertos?

William Gurnall

Oye y…

No solo estés atento cuando oyes, sino retén lo que has oído.

Thomas Watson

Muchos vienen a la palabra solo para halagar sus oídos. Les gusta la melodía de la música, la meliflua dulzura de la expresión, la novedad de la idea (cf. Hch. 17:21). Esto es amar el aderezo del plato más que la comida, desear ser complacido más que edificado. Como la mujer que se pinta la cara, pero descuida su salud.

Thomas Watson

Aunque el cristiano, por la debilidad de la memoria, no pueda recordar las palabras exactas que ha oído y repetirlas, sin embargo conserva su poder y sabor en su espíritu; como cuando el azúcar se disuelve en el vino y no puedes verlo, pero puedes gustarlo […]. De la misma manera, puedes gustar las verdades que el cristiano oyó en su espíritu, y verlas en su vida.

William Gurnall

¿El hombre en el púlpito?

No nos persuada Satanás a pensar mal de la pura palabra de Dios por la corrupción de quien la transmite. Porque ¿qué sería esto sino rechazar una reconfortante embajada de un gracioso príncipe por desagradarnos la condición del embajador? […] Realmente, ¿qué es esto sino anular el expreso mandamiento de Cristo nuestro Salvador, que mandó a todos que oyeran incluso a los escribas y fariseos que se sentaban en la cátedra de Moisés, y que hicieran conforme a sus palabras, aunque no conforme a sus obras?

George Downame

El fiel oyente no acusa a su ministro por señalarle. No se deduce que le apuntara porque le alcanzó la flecha. Antes bien, nuestro feligrés razona así: «Si mi pecado es notorio, ¿cómo podía no advertirlo el ministro? Si es secreto, ¿cómo podía alcanzarme sin la dirección de Dios?».

Thomas Fuller

¿Postura corporal?

Si Él es «nuestro Señor», mostrémosle reverencia. Siempre ha sido el modo y postura de los siervos de Dios, cuando le ofrecen algo (cf. Mt. 2:11) u oran para recibir algo de Él (cf. Sal. 96:6), hacerlo de rodillas. Cuando el rey nos concede el perdón de nuestra vida, en sujeción a la ley, lo recibimos de rodillas. Cuando nos otorga algún favor o dignidad, aunque solo sea el de nombrarnos caballeros, los hombres nos arrodillamos. En aquel santo lugar, donde los hombres recibimos el perdón de pecados, la dignidad de los santos, absolución tan graciosa y bendición tan gloriosa, hay algunos que niegan un gesto tan humilde al mismo Señor. Jamás me habléis de un corazón humilde cuando veo una rodilla obstinada.

Thomas Adams

La postura en la adoración con mucha frecuencia es impostura.

Thomas Watson

Requisitos internos:

Es una pobre adoración remover el sombrero y no el corazón.

Thomas Adams

Pensáis que servís a Dios por venir a la iglesia, pero si no dejáis que la palabra os convierta, ¿cómo habría de complacerle a Dios un servicio así? […] Cada vez que oís, oráis, alabáis a Dios o recibís el sacramento, a la vez que negáis a Dios en vuestros corazones y permanecéis inconversos, no hacéis otra cosa que despreciarle y manifestar más vuestra rebelión que vuestra obediencia […]. Dios os invita a venir a la iglesia y oír la palabra, y hasta ahí hacéis bien; pero con todo, Él os ordena que dejéis que la palabra obre en vuestros corazones, y la llevéis a casa y la consideréis, y la obedezcáis.

Richard Baxter

Todos pueden oír la palabra de Cristo en la iglesia, pero pocos oyen a Cristo en la palabra.

George Swinnock

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