El pecado (II)

Tras varias semanas sin publicar, volvemos a ofrecer nuevas citas puritanas.

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Su degradación:

El pecado ha degradado al hombre y lo ha hecho una bestia. Es verdad que tiene forma de hombre, pero ¡ay! Ha degenerado en una naturaleza bestial y animal […]. Más valdría ser una bestia que parecerse a una bestia, viviendo y muriendo como tal. Más valdría ser el asno de Balaam que un asno como Balaam […]. Pero para presentarte más clara y plenamente esta degeneración y degradación del hombre por el pecado, trataré de ello bajo tres encabezados: El pecado ha hecho al hombre: (a) Semejante a una bestia; (b) Semejante a la peor de las bestias; (c) Peor que las bestias.

Ralph Venning

¡Oh, miserable hombre, qué monstruo tan deforme te ha hecho el pecado! Dios te hizo «poco menor que los ángeles»; el pecado te ha hecho poco mejor que los diablos.

Joseph Alleine

Ha degradado al hombre corrompiéndolo, y casi lo ha deshumanado. Porque, si nuestro texto habla del pecado como de un hombre, la Sagrada Escritura habla del hombre como de pecado, y de todo hombre como hombre de pecado.

Ralph Venning

El pecado no destruye sino donde reina.

William Secker

Porque si la culpa del pecado es tan grande que nada puede satisfacerla excepto la sangre de Jesús, y la suciedad del pecado es tan grande que nada puede quitar su mancha excepto la sangre de Jesús, ¡cuán grande, cuán abominable, cuán pecaminoso debe de ser el mal del pecado!

William Bridge

Su carga:

Pienso que debería ser terrible para el alma inconversa pensar que es una carga para la creación. «Córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?» (Lc. 13:7). Si las criaturas inanimadas tan solo pudieran hablar, tu comida diría: «Señor, ¿debo nutrir a un miserable como este y darle mi fuerza para deshonrarte? No, antes lo atraganto, si me das permiso». El mismo aire diría: «Señor, ¿debo dar aliento a este hombre para que alce su lengua contra el cielo, y escarnezca a tu pueblo, y dé rienda suelta a su orgullo, ira y sucias palabras, y escupa maldiciones y blasfemias contra ti? No, si tan solo dices la palabra, por mí se quedará sin aliento». Su pobre bestia diría: «Señor, ¿debo llevarle para que lleve a cabo sus malvados planes? No, antes le quebraré los huesos, daré fin a sus días, si tan solo me das licencia». La tierra gruñe bajo el malvado y el infierno gruñe tras él, hasta que la muerte satisfaga a ambos. Mientras el Señor de los ejércitos esté contra ti, ten por seguro que el ejército del Señor estará contra ti.

Joseph Alleine

Su vergüenza:

El pecado puede ser ocasión de gran aflicción, cuando no hay aflicción por el pecado.

John Owen

Su engaño:

Hay tres falsas nociones por las que la mentira del pecado engaña a las almas de los hombres:

  1. Que es un solo pecado el que tan solo consienten. Que les perdonen esta única cosa, y en todas las demás serán perfectos […]. Un solo pecado que se acepte voluntariamente puede destruir el alma del hombre lo mismo que mil.
  2. Consideran que, aunque no pueden desprenderse de su pecado, aún seguirán amando a Dios y abundando en los deberes de su adoración […]. Cuando no amamos a Dios sobre todas las cosas, no lo amamos en absoluto.
  3. Establecen que, en algún momento u ocasión, después de satisfacer sus concupiscencias o placeres, los abandonarán completamente, de modo que aquella iniquidad no será su destrucción […]. Quien no quiere abandonarlos ahora, diga lo que diga y aparente lo que aparente, no tiene intención de abandonarlos jamás, ni es probable, en el curso normal de las cosas, que lo haga jamás.

John Owen

Pero el pecado va disfrazado y, por tanto, es bienvenido. Como Judas, besa y mata; como Joás, saluda y da muerte.

George Swinnock

Las artes que el pecado emplea para disfrazarse. Si el pecado no fuese algo feo, ¿llevaría una máscara? Si no tuviese propósitos malignos, ¿caminaría disfrazado y cambiaría su nombre? La verdad no se avergüenza de su nombre o desnudez. Puede caminar abierta y valientemente. El pecado, por el contrario, es engaño, mentira; y, por tanto, acecha en secreto y se pone nombres y colores falsos. Porque, si apareciese tal cual es –como tarde o temprano hará ante todos, ya sea para conversión o para confusión–, asustaría a los hombres con temores de muerte, como hizo con el apóstol, y cuando vuelvan en sí lo aborrecerán y abominarán, como hicieron Pablo y el hijo pródigo. Los hombres nunca estarían tan endurecidos en el pecado si este no los engañara. Por eso dice el apóstol: «[Cuidaos] de que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado» (He. 3:13).

Ralph Venning

Su anestesia:

La costumbre de pecar quita el sentido del pecado. La corriente del mundo quita su vergüenza.

John Owen

Su retribución:

¡Oh, mejor te fuera morir en una cárcel, en un foso o en una mazmorra, que morir en tus pecados. Si la muerte, al igual que te quita todos los bienes, te quitara también todos los pecados, habría algún alivio. Pero tus pecados seguirán cuando tus amigos te dejen y todas tus diversiones mundanas se despidan de ti. Tus pecados no morirán contigo como las deudas de un prisionero, sino que irán contigo al juicio como tus acusadores, e irán contigo al infierno como tus atormentadores.

Joseph Alleine

El Señor tiene un cetro de oro y una vara de hierro (cf. Sal. 2:9). Quienes no quieran inclinarse ante el uno, serán quebrados por la otra.

Thomas Watson

Se dice de un prisionero que, sentado en el banquillo de los acusados, imputado por felonía, fue invitado por el juez a decir algo en su defensa. «En verdad, señor –dijo él—no pretendía hacer ningún daño cuando robé. Es una mala costumbre que tengo. Estoy habituado a ello desde que tengo uso de razón». «Ah, entonces –dijo el juez–, si es tu costumbre robar, es mi costumbre ahorcar a los ladrones».

George Swinnock

Este es el triunfo que la virtud tiene sobre el vicio, que cuanto más se aborrece, más se suele desear. Y este es el gran castigo que Dios trae sobre los malvados (como dijo el poeta Persio), que aunque no amen la virtud, ni les pueda gustar seguirla, les consume un ardiente deseo de ella. Y de esto estoy seguro: que golpea fuerte y hiere la conciencia de los malvados, que aunque su corazón sea como dura piedra y su rostro como pedernal, la gracia penetra su concupiscencia y en algún momento dicen: «El camino de la virtud es mejor». Nunca hubo un adúltero tan impuro y disoluto que no haya dicho alguna vez: «El cuerpo casto es mejor». Nunca hubo un maldiciente tan blasfemo y vil que no haya temblado alguna vez ante la majestad de Dios. Nunca hubo un hombre tan orgulloso y ambicioso que no haya recordado alguna vez que no es más que polvo y cenizas. Nunca hubo un miserable tan usurero y codicioso que no piense alguna vez que su oro y plata se gangrenarán y el orín será un testigo contra él […]. Nunca hubo un rey tan altivo y vanaglorioso que no haya pensado alguna vez que su corona se caerá de su cabeza, y que la corona de justicia es mejor.

Edward Dering

¿Pecado contra el Espíritu Santo?

Si alguno dice: «Mi pecado es peor que el de Adán, porque yo he pecado contra el Espíritu Santo», le respondo: «Si has pecado contra el Espíritu Santo, arrepiéntete y serás perdonado, porque la causa por la que ese pecado no puede ser perdonado no es la falta de misericordia en Dios o de méritos en Cristo, sino tal dureza en el pecador que no quiere buscar a Dios para obtener perdón o gracia para arrepentirse.

William Whately

¿Pecados de santos y pecados de pecadores?

Por tanto, los pecados se distinguen así: de los pecados del pueblo de Dios se dice que son pecados que los hombres cometen; los otros son considerados pecados de diablos.

John Bunyan

La oveja puede caer en el hoyo, pero el cerdo se revuelca en él.

William Gurnall

El hombre se conoce por su costumbre y por aquello a que dirige sus esfuerzos, por lo que le preocupa. El hombre que vive constantemente relajado y que con frecuencia se deja llevar por el pecado, manifiesta un hábito del alma y una disposición del corazón. Los prados pueden inundarse, pero las marismas se anegan cada vez que sube la marea. El hijo de Dios puede ser llevado a actuar en contra de la inclinación de su nueva naturaleza, pero cuando los hombres son vencidos por toda tentación, esto demuestra un hábito en el pecado.

Thomas Manton

Hay una gran diferencia entre un hijo bajo la ira y un hijo de ira.

Thomas Goodwin

Los eclipses de sol pocas veces se quedan sin testigos. Si te consideras la luz de la iglesia, bien puedes esperar que los ojos de los hombres estén sobre ti. Si otros hombres pueden pecar sin ser observados, tú no.

Richard Baxter

No es una o dos buenas acciones, sino una buena conducta, lo que testificará del hombre como de un buen cristiano. Un verdadero creyente, al igual que las esferas celestiales, es constante e incansable en su movimiento y actos. Enoc «caminó con Dios». No es dar un paso o dos en un camino lo que hace al hombre caminante, sino un movimiento continuado. A ningún hombre consideramos sano por el color sonrojado de su rostro, sino por una buena tez. Dios no estima a nadie santo por una actitud particular, sino por una dinámica general. El pecador puede ser muy bueno en algunos hechos: Judas se arrepiente, Caín sacrifica, los escribas oran y ayunan, y sin embargo eran muy falsos […]. El santo puede ser muy malo en algunos hechos: Noé se embriaga, David mancilla a la mujer de su prójimo y Pedro niega a su mejor amigo, y sin embargo estas personas eran los favoritos del cielo. El mejor oro ha de tener algunos granos de impureza. Las ovejas pueden caer en el cieno, pero a los cerdos les encanta revolcarse en él noche y día. El cristiano puede tropezar; más aún, puede caer. Pero se levanta y prosigue en el camino de los mandamientos de Dios. La inclinación de su corazón es recta y la tendencia de su vida es derecha y, por tanto, se le considera sincero.

George Swinnock

Los hombres carnales no regenerados […], por temor u alguna otra razón, se despiden de sus pecados, pero su corazón suspira por ellos. Se van, pero detestan tener que separarse. Así sucede que, como el mercader se desprende de sus bienes en la tormenta por no poderlos conservar, ellos, en tiempo de enfermedad y peligro, cuando el mar se levanta y la tempestad se enfurece, cuando comienzan a percibir lo que es la muerte y el infierno, y saben que, a menos que se aligere el barco, no pueden ser salvos, entonces se ponen a trabajar en serio, tiran por la borda su usura, su embriaguez, su maledicencia y cosas semejantes, no porque las aborrezcan, sino por amor a sí mismos. Porque si pudieran seguir en sus pecados y ser salvos una vez han hecho esto, jamás los dejarían.

James Stile

Ninguno puede aborrecerlo (el pecado) excepto quien ama la ley de Dios, pues todo aborrecimiento proviene del amor. El hombre natural puede enfadarse con su pecado, pero no puede aborrecerlo. Puede incluso abandonarlo, pero no abominarlo. Si lo hiciera, abominaría todo pecado, no solo un pecado en particular.

Abraham Wright

N.B.:

Los mejores deberes de los incrédulos no son más que mentiras blanqueadas.

John Owen

¿Pecados de los santos?

Cuanto más brilla el Espíritu en el corazón, más mal descubre. El cristiano se ve peor que antes porque, aunque su gracia no sea menor, su luz es mayor.

Thomas Watson

En muchos lugares es un tiempo perdido buscar cristianismo entre los cristianos.

John Owen

«¿No habéis pecado vosotros contra Jehová vuestro Dios?» (2 Cr. 28:10) […]. Si vuestra conversación no es profana, ¿no es vana? ¿No hay en vosotros egoísmo, y hacéis juicios precipitados, y vestís ropa indecente? Si los malvados de la tierra maldicen, no difamáis vosotros a veces? Si ellos se embriagan con vino, ¿no os embriagáis vosotros a veces de pasión? Si su pecado es la blasfemia, ¿no es el vuestro la murmuración? […] Los pecados de los hijos de Dios tocan más su corazón que los pecados ajenos […]. Los pecados de los malvados aíran a Dios; los pecados de su pueblo le entristecen.

Thomas Watson

Un pecado cometido en el templo era mayor que otro cometido en una morada particular, puesto que el templo era una lugar consagrado. El santo es una persona consagrada, y con acciones de injusticia profana el templo de Dios. El pecado ajeno es hurto, puesto que roba a Dios la gloria que le es debida, pero el pecado del santo es sacrilegio, puesto que roba a Dios lo que le pertenece de manera especial.

William Gurnall

Los pecados de los santos son peores que los demás, puesto que traen mayor vergüenza a la religión. No se espera de los malvados sino que pequen. Los cerdos se revolcarán en el cieno, pero cuando las ovejas lo hacen, cuando los santos pecan, redunda en la deshonra del evangelio: «Con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová» (2 Sam. 12:14).

Thomas Watson

La falta del extraño no se nota tanto como la del hijo. Una mancha en tela negra pasa desapercibida, pero una mancha en escarlata llama la atención de todo el mundo.

Thomas Watson

Cuando el hombre comienza a profesar la fe, todas las miradas están sobre él. Y bien pueden, pues su profesión en el mundo es una separación del mundo. Los creyentes condenan con sus vidas a quienes les condenan a ellos con sus labios. El justo David vio a muchos que esperaban triunfar sobre él por sus errores. De ahí que cuanto más velaban ellos, más oraba él: «Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos» (Sal. 27:11) […]. Utilizan tu debilidad como excusa para su maldad. Los hombres son inmisericordes al juzgar a los cristianos. No tienen compasión de su fragilidad. Pero Dios los pesa en balanza más justa, y dice: «El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mt. 26:41).

William Secker

Los pecados de los santos: ejemplo – falta de paciencia:

No hay pecado a que más sujeto esté el pueblo de Dios que la incredulidad y la impaciencia. Está inclinado o a desmayar por la incredulidad, o a inquietarse por la impaciencia.

Thomas Watson

Ejemplo – falta de amor:

Algunos sospechan de todos los hombres y otros de ninguno. Ambos se equivocan: aquellos de la manera más pecaminosa; estos de la más honesta, pero también más peligrosa para sí mismos […]. Pase lo que pase, siempre es mejor inclinarnos del lado justo, y tender a una opinión de los hombres mejor –no peor– de la que merecen. Porque, aunque lo mejor sea juzgar a los demás exactamente como son, viendo que siempre es difícil y a veces imposible, ofenderemos menos a Dios juzgando a los hombres demasiado bien, aunque a veces en nuestro propio perjuicio, que demasiado mal, con verdadera injuria para ellos y pecado en nosotros, violando la ley de la caridad, que «no es suspicaz».

John Robinson

Ejemplo – falta de gratitud:

De la misma manera que el Señor ama al dador alegre, también ama a quien da gracias con alegría.

John Boys

Lo que es el pecado contra el Espíritu Santo en teología, es la ingratitud en moral: una ofensa imperdonable.

Thomas Fuller

Los hombres desagradecidos son como los cerdos que se alimentan de bellotas, que, aunque estas caen sobre sus cabezas, nunca las levantan para mirar al árbol del que proceden.

Jean Daille

Cuando tiene todas las cosas, es desagradecido, y cuando no tiene nada, comienza a ser agradecido (Nabucodonosor).

Henry Smith

¡Qué ingratitud es olvidar nuestras consolaciones para considerar las cosas que nos afligen; pensar tanto en dos o tres cruces que olvidemos cien bendiciones.

Richard Sibbes

Ejemplo – falta de sumisión:

«Hágase tu voluntad». Algunos solo lo dicen, pero no lo han aprendido. Si las cosas no son conformes a su mente […], están descontentos y quejumbrosos […]. Raquel clamó: «Dame hijos, o si no, me muero» (Gn. 30:1). Dios le dejó tener un hijo, pero le costó la vida (cf. Gn. 35:18). Israel no se contentó con el maná, sino que habían de tener codornices, y Dios les castigó dándoles lo que querían. «Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande» (Nm. 11:33) […]. Muchos han deseado persistentemente la vida de un hijo, no pudiendo conformar su voluntad a la de Dios y estar contentos separándose de él; y el Señor les ha castigado dándoles lo que querían, pues el hijo ha vivido y les ha sido una carga. Viendo que sus voluntades se volvieron contra Dios, su hijo se volverá contra ellos.

Thomas Watson

Ejemplo – Un espíritu quejumbroso:

Como sucede con un vaso lleno de licor, que si lo golpeas no hará mucho ruido, pero si está vacío hace mucho ruido, así ocurre con el corazón. El corazón que está lleno de gracia y bondad por dentro, soportará muchos golpes y nunca hará ruido, pero el corazón vacío, si es golpeado, hará ruido.

Jeremiah Burroughs

¿Por qué te quejas de tus problemas? No son los problemas los que te inquietan, sino el descontento. No es el agua fuera del barco, sino el agua que gotea dentro la que lo hunde. No es la aflicción externa la que hace que la vida del cristiano sea triste; una mente contenta navegaría sobre estas aguas. Pero cuando hay una gotera de descontento y los problemas entran en el corazón, este se turba y se hunde. Por tanto, haz como los marineros: bombea el agua para echarla fuera y detén esta gotera espiritual de tu alma, y ningún problema podrá hacerte daño.

Thomas Watson

Las injurias se registran sobre mármol para toda la posteridad, mientras que los beneficios se escriben sobre arena.

Thomas Fuller

Quéjate sin causa y tendrás causa para quejarte.

Thomas Taylor

Mientras viva en este mundo, mi condición no será sino la de un peregrino, un extranjero, un viajero y un soldado […]. Cuando un hombre está en casa, si las cosas no son conformes a su deseo, les pondrá falta. Pero si está de viaje fuera de casa, quizá no tenga las comodidades que desea, pero este pensamiento puede moderar su espíritu: «Soy un viajero y no debo poner falta a nada, aunque las cosas no sean así en mi propia familia». Si un hombre se encuentra con mal tiempo, debe estar contento. «Es lo que tiene viajar», solíamos decir. Lo mismo podemos tener buen tiempo que malo, y debemos estar contentos con ello. Si un hombre estuviese en casa y comenzase a gotear agua, no lo podría soportar. Pero cuando está de viaje fuera de casa, aunque se encuentre con lluvias y tormentas, no se turbará tanto.

Jeremiah Burroughs

Ejemplo – un espíritu censurador:

Por tanto, no gastes la fuerza de tu celo por tu religión en censurar a los demás. El hombre que más se ocupa en censurar a los demás, siempre se emplea menos en examinarse a sí mismo.

Thomas Lye

N.B.:

¡Qué justicieros más severos podemos ser con nuestros propios delitos en personas ajenas!

Nehemiah Rogers

Ejemplo – tropezando ante el sufrimiento de los santos:

Los hombres detestan sufrir dificultades y, por tanto, adoptan severos pensamientos y siniestras opiniones de quienes las sufren. La carne se estremece ante los sufrimientos y, por tanto, ellos se estremecen ante quienes sufren, no sea que también a ellos se les llame a sufrir […]. Es difícil arrastrar el cuerpo a la prisión, al potro, a las llamas. Por tanto, los hombres (aunque, por lo demás, buenos) quieren pensar que aquellos se equivocaron o, por lo menos, que fueron demasiado cabezotas y atrevidos al confesar la verdad, exponiéndose a sufrimientos, especialmente por razón de alguna verdad menor. Si llegan a la conclusión de que los tales tenían razón, necesariamente deberán viajar en el mismo barco y correr el mismo peligro. De ahí que la carne, por su propia seguridad, encuentre alguna falta en aquellos valientes sufridores con la cual cubrir su propia cobardía.

John Oldfield

Ejemplo – motivos indignos:

Pocos le siguen por amor, sino por pan (cf. Jn. 6:26). Pocos le siguen por sus excelencias internas, pero muchos le siguen por sus ventajas externas. Pocos le siguen para llegar a ser buenos por Él, pero muchos le siguen para llegar a ser grandes por Él.

Thomas Brooks

Ejemplo – una vida laxa:

Debeos cuidaros de ser cristianos laxos […]. Un protestante laxo es una de las personas en el mundo que más fácilmente pueden convertirse en un estricto papista […]. Si la impiedad está en el corazón, no es cosa difícil que el error entre en la cabeza. Un corazón laxo puede aceptar mejor los principios laxos.

Thomas Lye

Consecuencia – exige un alto precio:

Saúl, por lanzar una mirada amorosa a Agag, perdió su corona y reino. Sansón, por coquetear con su Dalila, perdió su fuerza, vista, luz, libertad y vida. Pero ¿qué son estas pérdidas comparadas con tu pérdida de fuerza espiritual, tu pérdida de comunión con Dios, tu pérdida del Espíritu de luz, vida, libertad y gloria, tu pérdida de gozo inefable y paz que sobrepasa todo entendimiento?

Thomas Brooks

Los caminos pecaminosos de los hijos de Dios ocasionan suficiente amargura; jamás se aventuran a pecar sin gran pérdida. Si Pablo admite un poco de orgullo, Dios lo humillará. Si alguno admite el pecado, su peregrinaje se le hará incómodo. Elí cae en la negligencia e indulgencia, y el arca de Dios es llevada, sus dos hijos son muertos en batalla, su nuera muere y él se desnuca. ¡Oh, las asombrosas tragedias que el pecado ocasiona en las casas de los hijos de Dios! David, cuando jugueteó con el fruto prohibido, fue sacado de su palacio, sus concubinas mancilladas y su propio hijo muerto. Le sobrevinieron muchas calamidades. Por tanto, los hijos de Dios tienen razón para temer, pues el Señor es un Dios justo; y lo sabrán.

Thomas Manton

Ayudas para la victoria:

Cuando el hombre se ha juzgado a sí mismo, Satanás se queda sin trabajo. Cuando presenta algún cargo contra el santo, este puede responderle, diciendo: «Es verdad, Satanás, soy culpable de estos pecados, pero ya me he juzgado por ellos, y habiéndome condenado a mí mismo en el bajo tribunal de la conciencia, Dios me absolverá en el alto tribunal del cielo».

Thomas Watson

Para animarte a dar muerte a tus queridos pecados […], considera que la conquista y efectiva mortificación de un pecado íntimo proporcionará al cristiano mayores gloriosos gozo, consuelo y paz que haya encontrado jamás en la gratificación y comisión de todos los demás pecados. El placer y dulzura que sigue a la victoria sobre el pecado es mil veces superior a la aparente dulzura que hay en el gratificación del pecado.

Thomas Brooks

Es tu deber y gloria hacer cada día lo que querrías hacer en el día de tu muerte. ¡Ah, ¿cómo vivirías y amarías en el día de tu muerte?! ¿Cuánto admirarías a Dios, descansarías en Dios, te deleitarías en Dios, anhelarías a Dios y caminarías con Dios en el día de tu muerte? Cuánto aborrecerías, abominarías y detestarías tus íntimos pecados en el día de tu muerte? […] Tres veces feliz el alma que trabaja con todas sus fuerzas para hacer al principio aquello por lo que daría mil mundos por hacer en el día de su muerte.

Thomas Brooks

Abandonar el pecado es dejarlo sin la intención de volver a él en el futuro.

William Gurnall

Trata al pecado como él te tratará a ti: no lo perdones, porque él no te perdonará. Es tu asesino y el asesino del mundo. Trátalo, por tanto, como debería tratarse a un asesino: mátalo antes de que él te mate a ti. Y, aunque te lleve a la tumba, como hizo con tu Cabeza, no podrá retenerte allí.

Richard Baxter

Observa que, antes de que se selle el perdón, no solo ha de abandonarse este o aquel pecado, sino toda la ley del pecado. «Deje el impío su camino» (Is. 55:7). Un viajero puede pasarse de un sendero a otro y, aun así, seguir por el mismo camino. Puede dejar un sendero sucio, desigual y escabroso por otro más llano y regular. Así, muchos que encuentran incómodos algunos pecados flagrantes, demasiado pesados para sus despertadas conciencias, se pasan a un sendero de civismo más limpio. Pero, ¡ay, pobres criaturas, todo lo que consiguen es ir al cielo un poco más cómodos y limpios que quienes viven como bestias!

William Gurnall

La estrategia soberana de Dios:

El pecado es peor que el infierno, pero Dios, por su absoluto poder, hace que al final se convierta en el bien de su pueblo. De ahí aquel dicho dorado de Agustín: «Dios nunca permitiría el mal si no pudiera sacar bien del mismo».

Thomas Watson

Dios convierte los males de los santos en sus medicinas.

Thomas Watson

Dios […] no perderá a su pueblo ligera o fácilmente. Ha provisto bien para nosotros: sangre para lavarnos, un Sacerdote que ore por nosotros y nos haga perseverar, y en caso de que caigamos en alguna vileza, un Abogado que defienda nuestra causa.

John Bunyan

Puesto que la astucia de Dios puede encaminar el pecado a nuestro bien, ¿no nos lleva esto a la negligencia y despreocupación?

No digo que el pecado ayude a bien a la persona impenitente. No: ayuda a su condenación. Pero ayuda a bien a quienes aman a Dios […]. Sé que no sacarás una conclusión errónea de esto, ya sea tomando el pecado a la ligera o siendo atrevido con el pecado […]. Si alguno del pueblo de Dios se mostrase imprudente con el pecado –porque Dios pueda convertirlo en bien–, aunque el Señor no lo condena, puede enviarle al infierno en esta vida. Puede mandarle tales amargas agonías y convulsiones del alma, que le llenen de horror y le acerquen a la desesperación. Que esto sea una espada encendida que les impida acercarse al árbol prohibido.

Thomas Watson

 

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