¿Obra Dios la incredulidad en el corazón de los réprobos?

Una breve reflexión de R.C. Sproul sobre esta cuestión polémica. Un texto clave es Santiago 1:13 “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”, por tanto, Dios pasa por alto a los réprobos, pero no es autor de su incredulidad ni de su pecado (lo cual es blasfemia aún sólo pensarlo, como leemos en los Cánones de Dort), la incredulidad y su pecado ya está en sus corazones:

La decisión final en cuanto a la salvación descansa en Dios y no en el hombre; y desde toda la eternidad Dios ha escogido intervenir en las vidas de algunos y llevarlos a la fe salvadora, y ha escogido no hacer eso por otros; asi Dios ha escogido a algunos para Salvación y a otros para reprobación. El destino final de la persona está decidido por Dios antes que la persona haya siquiera nacido y sin depender finalmente de la elección humana, ya que sin la predestinación divina y sin el llamamiento interno divino, nadie escogería jamás a Cristo (Romanos 3:11) y esta es la idea BIBLICA de la predestinación que irrita a tantos cristianos, esta es la idea que suscita importantes cuestiones acerca del libre albedrío del hombre y acerca de la equidad de Dios y esta es la idea que provoca tantas respuestas enojadas y acusaciones de fatalismo, determinismo, etc.

Asi por ejemplo la (falsa) idea de que Dios obre activamente la incredulidad en los corazones de los réprobos se deduce de afirmaciones bíblicas acerca del hecho de que Dios endurece los corazones de las personas.

Éxodo 7:3-4 dice, “Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.

¿Cómo endureció el corazón de Faraón?

¿Fue la intervención directa de Dios en el interior del corazón de Faraón?, ¿Dios se entremetería en el corazón de Faraón y crearía nueva maldad en él?; si esto fuera verdad (hipercalvinismo) ciertamente garantizaría que Faraón produciría el resultado deseado por Dios; pero también garantizaría que Dios es el autor del pecado.

Nadie discute que la Biblia dice que Dios endureció el corazón de Faraón. Pero la pregunta sigue en pie: ¿Cómo endureció Dios el corazón de Faraón? Lutero argumentaba que se trataba de un endurecimiento pasivo y no activo. En otras palabras, Dios no creó ninguna nueva maldad en el corazón de Faraón. Ya existía suficiente maldad en el corazón de Faraón para que este se inclinara a resistir la voluntad de Dios siempre que pudiera. Todo lo que Dios tiene que hacer para que alguien se endurezca es retirar su gracia de dicha persona y dejarla librada a sus propios impulsos hacia el mal. Esto es precisamente lo que Dios hace a quienes están condenados en el infierno. Los abandona a su propia maldad.

La idea (CORRECTA) es que Dios interviene positiva o activamente en las vidas de los elegidos para asegurar su salvación; a los restantes seres humanos Dios los abandona a su libre albedrío, no crea incredulidad en sus corazones; esa incredulidad está ya allí, no los fuerza a pecar, pecan por elección propia, asi el decreto de elección es positivo; el decreto de reprobación es negativo.

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