Autoexamen, servicio y pecado

Nos complace añadir una nueva serie de citas puritanas a nuestra colección, a falta de ya muy pocas para completarla.

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Autoexamen

Su inestimable valor:

El autoexamen ayudará al cristiano que se ha caído y hecho daño a sanar la herida mientras aún está fresca, antes de que se infecte.

George Swinnock Seguir leyendo Autoexamen, servicio y pecado

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Semana Santa, contra la Reforma

Con motivo de estas fechas, rescatamos un artículo imprescindible del pastor Emilio Monjo, publicado originalmente en su día en Protestante Digital, sobre los orígenes muy oscuros de esta fiesta, que tan “luminosa”, “tradicional” y “popular” se nos muestra ahora, de la “Semana Santa”. Hay un dicho, según el cual, la historia la escriben los vencedores. Y algo de ello hay en esto. Aunque la mayoría de gente, por no decir casi toda, lo ignora, estos festejos tienen su origen en algo bastante macabro (y anticristiano) como fueron los autos de fe en Sevilla y Valladolid, entre 1559 y 1562, en los que se exterminó a la mayor parte de los protestantes de esas dos ciudades a manos de la “santa” inquisición. La “Semana Santa” fue como una reafirmación del triunfo del poder de Roma “sobre las herejías”. Aparte, también se menciona en el artículo la imaginería relacionada con la victoria franquista de 1939 que existe en algunas cofradías que hacen estos días la mal llamada “estación de penitencia”, como es el caso de las de San Gonzalo, fundada en 1942, y Santa Genoveva, fundada en 1956, que deben sus nombres a Gonzalo Queipo de Llano (sus restos están enterrados en la también muy popular Basílica de la Macarena) y su esposa Genoveva, o la Hermandad de la Paz, fundada en 1939, y cuyas imágenes reciben los nombres de  “Nuestro Padre Jesús de la Victoria” y “María Santísima de la Paz”.

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Semana Santa, contra la Reforma

Los núcleos protestantes de Sevilla y Valladolid, con amplias zonas donde esta modalidad de cristianismo católico se afianzaba, cuyo nacimiento y raíces eran autóctonos (luego se daba el intercambio con Europa), produjo una reacción peculiar en nuestro suelo.

Cierto que también en Europa, con la maquinaria del Concilio de Trento, concilio que se hace no solo contra el Protestantismo, sino muy especialmente contra los ámbitos más “reformistas” dentro de la Iglesia romana (lo mismo ocurre con la Inquisición Romana); pero aquí tuvo unas señales particulares. Y se debe recordar, porque luego se ha repetido hasta casi ayer mismo, y sigue.

Ya estamos en semana santa. Por aquí en Sevilla, ya hace semanas que la tienes en los medios, después otras tantas de recuerdo. Sería ideal que los que produjeron no hace tanto ese documento en el que referían la pérdida de libertad religiosa en España, por una incidencia en templo romano, que vinieran por aquí, y que caminaran en el centro de la ciudad. Se presenta esto como algo de mercado turístico; muy bien, o muy mal. Esto es la tradición del pueblo, siempre ha sido así. Y se lo creen.

Lo que ahora se tiene de cofradías y hermandades nace y se desarrolla como reacción específica contra esos núcleos de reforma que se dieron en el XVI. Antes podía haber algún grupo de convivencia religiosa en torno a alguna imagen, pero lo de hoy es después. Precisamente son los jesuitas los que venidos aquí como primicia de su milicia proponen esa piedad popular estas imaginerías, mariolatrías y derivados, como aglutinante del pueblo en torno al papado. Así es. Y sigue.

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ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS ATENTADOS DE BRUSELAS DE 22/03/16

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«¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación» (1 Co. 1:20-21).

Una vez más, presenciamos en las pantallas de nuestros televisores cómo la sociedad en general, y la clase política en particular, parece ponerse de acuerdo en que, frente al terror, solo cabe la unidad de los demócratas –sin importar la ideología que estos profesen–, de aquellos que defienden la «civilización» frente a los que promueven la barbarie. Y, efectivamente, el fariseo que todos llevamos dentro (en el fondo sumamente orgulloso, pero en apariencia humanitario y caritativo), saca pecho, muestra gran indignación y condena enérgicamente el terrorismo. Seguir leyendo ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS ATENTADOS DE BRUSELAS DE 22/03/16

Resurrección, riquezas, rumor y salvación

Nos complace, una vez más, publicar una nueva serie de citas puritanas, que esperamos sean de edificación al lector.

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Resurrección

¿También el cuerpo?

El cuerpo será despertado de su sueño mortal y resucitado a vida gloriosa e inmortal. El alma y el cuerpo son las partes esenciales del hombre. Y, aunque su desigualdad sea grande en las acciones que atañen a la santidad, su unión es necesaria. Las buenas obras son planeadas por el consejo y la determinación del espíritu, pero realizadas por el ministerio de la carne. Toda gracia se expresa mediante acciones visibles del cuerpo. En las aflicciones del arrepentimiento, provee lágrimas; en los ayunos, sus apetitos son refrenados; en las acciones de gracia, la lengua prorrumpe en alegres alabanzas de Dios. Todas las victorias sobre el placer y el dolor físicos las obtiene el alma en conjunción con el cuerpo. Así pues, es muy apropiado que la bondad divina no los trate de manera diferente, siendo el alma eternamente feliz y el cuerpo perdido en el olvido; la una glorificada en el cielo y el otro permaneciendo en el polvo. Desde su aparición en el mundo hasta la sepultura corrieron la misma carrera, y gozarán de la misma recompensa. Aquí el cuerpo es el consorte del alma en obediencia y sufrimientos, y después en disfrute. Cuando la corona de pureza o la palma del martirio sean dadas por el gran Juez a la vista de todos, ambos participarán de la honra. La garantía de esto la tenemos en la resurrección de Cristo en su verdadero cuerpo, que es «primicias de los que durmieron».

William Bates Seguir leyendo Resurrección, riquezas, rumor y salvación

Las iglesias de Apocalipsis (IV): Tiatira

Cuarto artículo de la serie del pastor Emilio Monjo sobre las iglesias de Apocalipsis: 

El recorrido por estas iglesias locales nos está proporcionando una adecuada comprensión de la Iglesia como cuerpo universal, como Iglesia Católica. Realmente aprendemos más sobre la Iglesia en las circunstancias de estas iglesias locales, que en los manuales y teologías sistemáticas.

TIATIRA
La descripción de la situación de la iglesia en Tiatira parece inmejorable: “Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”; y todo eso en medio de un contexto dificultoso, nada favorable.

La ciudad, como las otras cercanas donde también existen iglesias, vive bajo el poder ideológico y comercial de Roma. Su prosperidad depende de su servidumbre al poder establecido. También en Tiatira sus dioses y héroes han sido recolocados en un sincretismo donde aparezcan como parte (subordinada, eso sí) del Imperio. También en Tiatira la confesión de que Cristo es el Señor supone un escándalo y rebelión religiosa y política. No tienen allí los cristianos, la iglesia, ni igualdad de derechos, ni subvenciones (otros cultos sí), ni locales cedidos o permitidos por el Estado. No tienen nada de fuera de ella misma, y lo tienen todo. Y progresan en la fe. Ese es su mejor programa político: ser fieles a su Señor en todas las cosas. [Cuando el cristianismo propuso otra filosofía política con Constantino y los siguientes emperadores, lo ganó todo de fuera, y lo perdió todo de dentro. El envoltorio fue de púrpura y oro, el corazón, de muerte y corrupción.]

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El ídolo de la familia tradicional

Artículo de Emilio Monjo, pastor de esta iglesia, publicado el 6 de mayo de 2012 en Protestante Digital, con motivo de un encuentro ecuménico entre representantes de varios grupos religiosos que tuvo lugar en Madrid por aquellas fechas, el “VI Congreso Mundial de las Familias”, y que rescatamos:

Las propuestas para la sociedad que hacemos aquí reclaman siempre el conocimiento real (dentro de nuestras limitaciones) de las cosas, la información, saber qué se quiere decir con lo que se dice. Para caminar es necesario saber dónde está nuestro pie, por eso avisamos de las perversiones del lenguaje que inducen la confusión. Por eso hoy tengo que avisar sobre la distorsión del lenguaje respecto a la familia.

Lo podría hacer en un sentido “general” (seguramente en el próximo artículo), pero realmente escribo con el referente del VI Congreso Mundial de Familias, que en “defensa de la familia natural”, se celebrará en Madrid este mes. Es una actividad religiosa que se oculta en el indecente discurso de que no es religiosa. Lo cierto e inconfundible del sonido religioso de la actividad convierte en sonido incierto y confuso la participación en ella de los cristianos evangélicos. A menos que ya se haya unificado la melodía, y estén bajo el estrado de Nos somos Pedro.

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Reconozco el trabajo de J. Varela, y de algunos de los que le apoyan. Especialmente tengo que mencionar mi aprecio por el matrimonio Patterson, los doctores Paige y Dorothy Kelley, que aparecen en el programa del congreso. En el Seminario que él dirige en Texas, con la impagable colaboración de su esposa, acogieron con afecto a nuestros padres de la Reforma Española. Allí se explicó esta Reforma y “quedaron” como un bien reconocido para la extensión del Reino de Dios. Por ello, mi deuda de gratitud. Ambos estuvieron en Sevilla, con el gozo sincero de estar en un camino común de extensión del Evangelio con los del XVI. La Dra. Dorothy Patterson, con sus piernas dañadas, caminando con la alegría en su rostro por las pisadas de nuestros Reformadores, era toda una “predicación” de alguien que enseña (con buenos argumentos bíblicos) el bien de la mujer de “su casa”. El respeto que tengo para todos los que sirven al Señor me obliga a pronunciarme en contra de esta actividad. Es un engaño, del que sale un mensaje falso.

Si alguien se cree que esto no es religioso, que cada cual defina como mejor le parezca lo que tiene delante; pero un congreso con el apoyo y beneplácito del Vaticano, que anuncia el siguiente paso en el Encuentro de Milán, donde se honrará a Nos somos Pedro, Benedicto XVI, píntese como se quiera, será una actividad propia de la “nueva evangelización” que Roma ha proclamado. España será “evangelizada” con esa actividad. Supongo que ese es el sentir interno también de los evangélicos que participan, mas ¿qué evangelio se anunciará?

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Las iglesias de Apocalipsis (III): Pérgamo

Tercera entrega de la serie del pastor Emilio Monjo sobre las iglesias de Apocalipsis, publicada en Protestante Digital.

A muy pocos kilómetros de distancia, varias iglesias locales viven su fe en situaciones muy diferentes. Diferentes las situaciones, una fe común. Una fe, un Señor, un bautismo: una sola Iglesia (Católica, Universal) que vive en sus diversas congregaciones. Enemigos múltiples, pero señalados especialmente los de dentro de las propias iglesias.

PÉRGAMO

Vivir en Pérgamo es hacerlo en una ciudad importantísima. Con grandes medios culturales y religiosos. Como en otros lugares en esta época, mostrando en todo su aceptación del orden imperial, fundamento de los demás bienes sociales. Su gran biblioteca (“pergaminos”), sus organizaciones comerciales, sus santuarios a diversas divinidades: nada puede sostenerse sin el señorío superior, universal, del Imperio. Le han levantado, pues, un imponente templo.

César es prioritario. Como hay una sola Iglesia Católica, se muestra igualmente un solo Imperio Católico, universal: Roma. Y las distintas “ciudades” o “estados” particulares solo pueden subsistir con bienestar si están sometidas bajo el imperio de su ley y de su poder. Todo irá bien si tiene “su” bendición. Es evidente que el choque ético entre los servidores de esos dos Señores es inevitable. No puede haber compromiso, acuerdo, solo sumisión: uno tiene que vencer, ante uno se tiene que doblar la rodilla. Ya tenemos la Historia del cristianismo, con sus fidelidades, sus compromisos, sus traiciones, sus persecuciones. En unos pocos siglos ya tenemos la gran “Transubstanciación”: el Imperio de Roma, ahora como pretendida expresión histórica del reino del Resucitado, delante de quien se doblará toda rodilla. También ahora las “iglesias” locales y los “estados” solo tendrán bienestar y futuro si se amparan bajo el imperio de su ley (canónica) y de su fuerza (todos los reyes deben prestar su espada como siervos). Todo irá bien si se tiene su bendición. También ahora el choque ético entre los dos Señores está servido. Entre los siervos de Cristo y los de quien usurpe su lugar. Sigue la Historia del cristianismo, con sus fidelidades, sus compromisos, sus traiciones, sus persecuciones. En ella estamos.

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