Prosperidad, providencia, ocio y regeneración

Tras varias semanas sin publicar nada, una vez más tenemos la satisfacción de ofrecer a nuestros lectores una nueva serie de citas puritanas.

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Prosperidad

No es prueba del favor divino:

Ningún hombre sabe si el corazón de Dios está con él por considerar su mano. Su mano de misericordia puede estar con un hombre mientras su corazón está contra él, como vemos en el caso de Saúl y otros. Y también la mano de Dios puede volverse contra un hombre mientras su corazón se vuelve en amor hacia él, como vemos en Job y Efraín. Ningún hombre conoce el amor ni el odio por medio de las misericordias o miserias terrenales. Porque todas las cosas suceden a todos de manera semejante, al justo y al injusto, al bueno y al malo, al limpio y al inmundo. El sol de la prosperidad brilla sobre las zarzas del desierto igual que sobre los árboles frutales del huerto. La nieve y el granizo de la adversidad azotan al mejor jardín igual que al pestilente estercolero o la tierra baldía. Los finales de Acab y Josías suceden en las mismas circunstancias. Saúl y Jonatán, aunque diferentes en sus naturalezas, cualidades y conductas, sin embargo, en sus muertes no se separaron. La salud, la riqueza, los honores, las cruces, las enfermedades, las pérdidas, les sobrevienen a hombres buenos y malos indistintamente. «Todo el imperio turco» –dice Lutero– «no son sino migajas que el gran Mayordomo del Cielo arroja a sus perros». Moisés muere en el desierto igual que quienes murmuraron. Nabal es rico igual que Abraham, Ahitofel sabio igual que Salomón, y Doeg honrado igual que Saúl, igual que José y Faraón.

Thomas Brooks

De la misma manera que los hombres tratan con delicadeza a las plantas jóvenes, cercándolas alrededor para protegerlas, pero cuando ya han crecido las cambian de sitio y las abandonan al viento y a la intemperie, también Dios al principio rodea a sus hijos con baluartes de tranquilidad, pero después los expone a tormentas y vendavales, puesto que están más capacitados para soportarlo. Por tanto, no se piense mejor ningún hombre por estar libre de problemas: es porque Dios no lo ve preparado para soportarlos mayores.

Richard Sibbes

Llena de peligro:

Pocas veces verás a un hombre apresurarse en hacerse rico y prosperar en la religión. El mensaje de Cristo a Juan sigue siendo verdadero: los pobres están más dispuestos a recibir y seguir el evangelio. Si amas tu celo, no procures hacerte rico, no sea que la ganancia se convierta en tu piedad. Cuídate de las aspiraciones ambiciosas, no sea que los palacios y los grandes lugares resulten inadecuados para el celo, pues es tan difícil ir a ellos celoso como volver de los mismos sabio. Pedro, mientras calentaba sus manos, enfriaba su corazón.

Sir Richard Baker

¿Quién no ve que la prosperidad acrecienta la iniquidad? Y donde hay más escasez, hay menos disipación.

Thomas Adams

La prosperidad no es amiga de una memoria santificada y, por tanto, se nos previene, cuando estamos saciados, contra olvidarnos de Dios. Noé, que había visto el mundo entero anegado en agua, apenas estuvo a salvo en la orilla y en medio de la abundancia, se olvidó de Dios y se anegó en vino.

William Gurnall

Cuando mil son destruidos por los ceños fruncidos del mundo, diez mil son destruidos por las sonrisas del mundo. El mundo, como las sirenas, nos canta y nos hundimos.

Thomas Brooks

Las aflicciones, como las hachas y las picas, hacen mucho ruido cuando no pueden alcanzarnos; pero las tentaciones de la prosperidad, como las balas invisibles, nos hieren y nos matan antes de que nos percatemos de las mismas.

George Downame

David pudo soportar la persecución sin murmurar, pero cuando alcanzó la prosperidad no pudo apartar sus ojos de la vanidad.

Sir Richard Baker

Transitoria:

No construyas tu nido sobre ningún árbol de aquí, pues ves que Dios ha entregado el bosque a la muerte.

Samuel Rutherford

Providencia

Hay tres cosas en la providencia: la presciencia divina, la determinación divina y la dirección divina de todas las cosas a sus tiempos y maneras.

Thomas Watson

La providencia es la perpetuación y continuación de la creación.

Richard Sibbes

¿Por qué la providencia de Dios es a menudo malentendida?

Toma un palo derecho y ponlo en el agua, y parecerá torcido. ¿Por qué? Porque lo miramos a través de dos medios: el aire y el agua. Ahí reside el deceptio visus. Por eso no podemos discernir correctamente. Así, los procedimientos de Dios, en su justicia, que en sí mismos son derechos, sin la menor oblicuidad, nos parecen torcidos: que los malvados prosperen y los buenos sean afligidos, que los israelitas hagan ladrillos y los egipcios habiten las casas, que los siervos vayan a caballo y los príncipes a pie. Estas son cosas que hacen a los mejores cristianos errar en sus juicios.

Y ¿por qué? Porque miran los procedimientos de Dios a través de un doble medio de carne y espíritu, de modo que todas las cosas parecen ir torcidas, aunque en realidad van bastante derechas. Y de ahí que los procedimientos de Dios, en su justicia, no sean muy bien discernidos, ya que los ojos del hombre no son jueces competentes.

Thomas Fuller

Algunos actos de la providencia, como las letras hebreas, deben leerse hacia atrás.

John Flavel

¿Es la providencia contra la promesa?

Hemos de confiar en Dios cuando su providencia parece ir en contra de sus promesas. Dios prometió a David darle la corona, hacerle rey. Pero la providencia se vuelve contraria a su promesa. David fue perseguido por Saúl, estuvo en peligro de su vida. Pero todo esto mientras era el deber de David confiar en Dios. El Señor a veces, mediante una providencia de adversidad, hace que se cumpla su promesa. Dios prometió a Pablo las vidas de todos los que estaban con él en el barco, pero ahora la providencia de Dios parece ir en contra de su promesa: los vientos soplan, el barco se rompe y se hace añicos. Y así cumplió Dios su promesa: sobre los pedacitos de barco todos llegan a salvo a la orilla. Confía en Dios cuando la providencia parece ir muy en contra de sus promesas.

Thomas Watson

Su perfecta sincronización:

Encontramos una multitud de providencias tan exactas en el tiempo que, si hubiesen ocurrido tan solo un poco antes o después, habrían significado poco en comparación con lo que ahora suponen. Ciertamente, no puede ser casualidad, sino consejo, lo que opera en el tiempo con tanta exactitud. Las contingencias no se sujetan a reglas […]. El ángel llama a Abraham, y le muestra otro sacrificio, justo cuando su mano iba a darle el golpe fatal a Isaac (cf. Gn. 22:10-11). A Agar se le muestra un pozo de agua justo cuando ha abandonado al muchacho, no siendo capaz de verlo morir (cf. Gn. 21:16,19). El Rabsaces se encuentra con una fulminante providencia: oye un rumor que frustra su designio justo cuando se dispone a invadir Jerusalén (cf. Is. 37:8).

John Flavel

Su sabiduría:

La sabiduría de la providencia en nuestras provisiones. Y esto se ve en su proporción, no satisfaciendo nuestros extravagantes deseos, sino respondiendo a nuestras necesidades reales; considerando nuestras necesidades, no nuestra lascivia. «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta» (Flp. 4:19).

John Flavel

Ocio

Limitado:

Todo ocio legítimo solo se da en el uso de las cosas indiferentes, que en sí mismas no están ni ordenadas ni prohibidas.

William Perkins

Pautas:

¿Cómo hemos de usar el ocio? […] Cuatro reglas especiales:

Regla 1. Hemos de escoger las actividades de ocio que sean de menor ofensa y de la mejor reputación.

Regla 2. Nuestras actividades de ocio deben ser provechosas para nosotros mismos y para los demás, y también deben tender a la gloria de Dios.

Regla 3. El fin de nuestro ocio debe ser renovar nuestro cuerpos y mentes.

Regla 4. El ocio debe ser moderado y parco, igual que el uso de la comida y la bebida y el descanso.

William Perkins

Regeneración

En la regeneración la naturaleza no es destruida, sino rectificada. El converso es el mismo hombre, pero hecho nuevo. Las facultades de su alma no son anuladas, sino que son refinadas; la misma viola, pero afinada de nuevo. Cristo no dio al ciego ojos nuevos, sino vista nueva a los viejos. Cristo no dio a Lázaro un cuerpo nuevo, sino que avivó el viejo. Del mismo modo, Dios en la conversión no otorga nuevo entendimiento, sino nueva luz al viejo; ni un alma nueva, sino nueva vida a la vieja.

George Swinnock

Puede haber varias cosas que contribuyan a hacer la vida buena a los ojos de los hombres, pero nada la hará amable a los ojos de Dios, a menos que el corazón sea cambiado y renovado. Todas las medicinas que se puedan aplicar, sin la obra santificadora del Espíritu, aunque puedan tapar, nunca podrán curar la corrupción y las enfermedades del alma.

George Swinnock

N.B.:

Has de ser justo y santo antes de que puedas vivir justa y santamente.

William Gurnall

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