Religión, arrepentimiento y reprensión

Una vez más, ofrecemos nuevas citas puritanas a nuestros lectores, esperando que les sigan siendo de edificación en la fe.

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Religión

La religión no es algo que se pueda poner y quitar como un traje de domingo […]. Si piensas que eso es lo que está haciendo, créeme que tal cosa no es religión, sino una red de engaños.

Edward Reynolds Seguir leyendo Religión, arrepentimiento y reprensión

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SOBERANÍA DE DIOS Y RESPONSABILIDAD HUMANA

En esta ocasión, proponemos la lectura de un interesante capítulo de la obra Todo el que quiera, de Herman Hoeksema. En realidad, los capítulos que componen dicho libro se concibieron originalmente como mensajes evangelizadores para la radio. Sin embargo, su profundidad y claridad teológicas los hacen muy útiles para todos los creyentes.

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Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?

(Ro. 9:20)

Ya se ha enfatizado la verdad de la declaración «todo el quiera, puede venir», y repetidamente se ha subrayado que nunca ha habido, ni habrá, un pecador que quiera ir a Cristo y encuentre el camino cerrado; o que se sienta frenado de acercarse y apropiarse de Cristo y todos sus beneficios de salvación. Por otra parte, también se ha dado el énfasis necesario a la verdad de que nadie tiene de sí mismo el querer para ir a Cristo y que ninguna persona humana puede producir ese querer en el alma. Muchos himnos de invitación dejan la impresión de que cada cual tiene el poder de aceptar a Cristo, lo que –ya hemos señalado– es falso. Estos himnos están calculados para introducir en el corazón y la mente de los hombres el veneno del pelagianismo. La salvación no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia (cf. Ro. 9:16). La voluntad para ir es el fruto de la obra de llevar que el Padre realiza. Y el número de este «todo el que quiera» está limitado a los que el Padre ha querido dar a Cristo, concederles un nuevo corazón, y llamarlos de las tinieblas a su luz admirable. No hay ninguna actividad por parte del pecador que preceda a este llevar que ejecuta el Padre, que le valga en algún sentido para su salvación. Seguir leyendo SOBERANÍA DE DIOS Y RESPONSABILIDAD HUMANA

Las iglesias de Apocalipsis (I): Éfeso

Artículo del pastor Emilio Monjo Bellido, publicado originalmente en Protestante Digital:

Asumo que se conoce el texto (Apocalipsis 2:1-7). Asumo también la distorsión cultural del lenguaje, de manera que nos acercamos a esta iglesia sabiendo que tenemos “tradiciones” culturales que suelen estorbar la simple lectura del texto. Un ejemplo: hablamos de “iglesia primitiva” o “iglesia del Nuevo Testamento”, como si se tratase de una situación reglada, localizada y con una forma específica; como si a un nuevo Moisés se le hubiera dado unas ordenanzas donde se dicta lo que es esa iglesia primitiva o del Nuevo Testamento. Incluso se piensa que debemos “volver” a esa situación.

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Seguramente a muchos les gustaría que la Iglesia tuviera un libro de instrucciones tal como se tenía para el ejercicio litúrgico de los sacrificios y ritos de la ley. Pero eso no existe. La Iglesia es el conjunto de los redimidos que vive en un tiempo determinado, con un Señor una fe y un Espíritu, siempre igual en la esencia, siempre distinta en las circunstancias. No tenemos que “volver” a unas circunstancias determinadas como si eso fuese la esencia. La fe de la Iglesia vive en el tiempo, en la historia; no tenemos que irnos de la historia actual para vivir una “historia” ficticia del pasado. Otra cosa es que necesitamos aprender y conocer la historia de la fe para afirmarnos en la verdad y rechazar toda desviación. Y conocer esa historia significa que la “Iglesia del Nuevo Testamento” carece de ese libro editado como “Nuevo Testamento”, el cual se estaba componiendo poco a poco. Es decir que la Iglesia del Nuevo Testamento, además de alguna carta y la enseñanza verbal, el texto “bíblico” del que disponía era precisamente lo que editamos como Antiguo Testamento. Seguir leyendo Las iglesias de Apocalipsis (I): Éfeso

Prosperidad, providencia, ocio y regeneración

Tras varias semanas sin publicar nada, una vez más tenemos la satisfacción de ofrecer a nuestros lectores una nueva serie de citas puritanas.

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Prosperidad

No es prueba del favor divino:

Ningún hombre sabe si el corazón de Dios está con él por considerar su mano. Su mano de misericordia puede estar con un hombre mientras su corazón está contra él, como vemos en el caso de Saúl y otros. Y también la mano de Dios puede volverse contra un hombre mientras su corazón se vuelve en amor hacia él, como vemos en Job y Efraín. Ningún hombre conoce el amor ni el odio por medio de las misericordias o miserias terrenales. Porque todas las cosas suceden a todos de manera semejante, al justo y al injusto, al bueno y al malo, al limpio y al inmundo. El sol de la prosperidad brilla sobre las zarzas del desierto igual que sobre los árboles frutales del huerto. La nieve y el granizo de la adversidad azotan al mejor jardín igual que al pestilente estercolero o la tierra baldía. Los finales de Acab y Josías suceden en las mismas circunstancias. Saúl y Jonatán, aunque diferentes en sus naturalezas, cualidades y conductas, sin embargo, en sus muertes no se separaron. La salud, la riqueza, los honores, las cruces, las enfermedades, las pérdidas, les sobrevienen a hombres buenos y malos indistintamente. «Todo el imperio turco» –dice Lutero– «no son sino migajas que el gran Mayordomo del Cielo arroja a sus perros». Moisés muere en el desierto igual que quienes murmuraron. Nabal es rico igual que Abraham, Ahitofel sabio igual que Salomón, y Doeg honrado igual que Saúl, igual que José y Faraón. Seguir leyendo Prosperidad, providencia, ocio y regeneración