Los Testigos de Jehová: un análisis bíblico (I)

¿Has ido alguna vez andando tranquilamente por la calle pensando en tus cosas y, cuando menos lo has esperado, te han abordado los Testigos de Jehová con uno de sus ejemplares de su revista “La Atalaya”? Sí, esa que te alerta de que el Armagedón es inminente y de que Dios va a destruir a toda la humanidad salvo a quienes sean Testigos de Jehová, así que mejor te sería unirte a ellos.

Seguramente sí. Y seguramente también nos han pillado “con las defensas bajas”. Es decir, totalmente desprevenidos. Y muchas veces poco preparados bíblicamente para darles razón de por qué unirse a su organización religiosa no es una buena idea.

Así que voy a intentar dar aquí la perspectiva bíblica del tema. No me voy a parar en dar una perspectiva histórica sobre los orígenes y evolución de este grupo, pues la exposición se haría interminable y prefiero ir un poco al grano. De todas formas, a quien quiera refutarles también puede ser de interés conocer la historia de la organización fundada en 1870 por Charles Taze Russell bajo el nombre “Estudiantes de la Biblia” (en 1931 fue cuando adoptaron su nombre actual, basados en los versículos de Isaías 43:10-12), así como la de las numerosas contradicciones doctrinales en que ellos mismos han incurrido y todas las profecías que han proclamado acerca de la Segunda Venida de Cristo, ninguna de ellas cumplida, por supuesto.

La sede central de la Sociedad de Tratados y Biblias de la Torre del Vigía (Testigos de Jehová) en Brooklyn, Nueva York

¿En qué creen los Testigos de Jehová?

Para empezar, hay que tener claras varias cosas. En algunos de los ejemplares de sus revistas “La Atalaya” y “Despertad” que han llegado a mis manos hay mucho follaje moralista. Veras muchos artículos contra la pornografía en Internet, contra el alcoholismo, etc…, es decir, contra cosas contra las que puede estar en contra cualquiera o ver moralmente incorrectas, sea o no religioso. Cualquiera diría, leyendo ese material, que los Testigos de Jehová son gente moralmente “muy buena” y recta. Todo ese moralismo es el envoltorio que rodea a un núcleo de creencias que atacan a todo el fundamento de la salvación bíblica.

¿A qué atacan sobre todo las creencias de los Testigos de Jehová? Bien, es una religión falsa. Son doctrinas de hombres. Es fruto de mentes que no tienen la guía del Espíritu Santo y de hombres que viven engañados por Satanás. Y, obviamente, Satanás emplea numerosas formas de engañar: desde hacer que algunos hombres se conviertan en enemigos declarados de Dios hasta haciéndoles idear doctrinas religiosas falsas que sutilmente se enmascaren como venidas de Dios.

¿A qué ataca primordialmente todo religión falsa?

1) A la persona de Cristo.

2) A la Trinidad.

3) A la magnitud de la gravedad del pecado, a fin de que los hombres crean que pueden salvarse por sí mismos aportando sus obras.

Los tres puntos están interrelacionados entre sí. Los Testigos de Jehová tienen una concepción débil del pecado, de forma, para ellos, no existe el infierno pues piensan que el pecado del hombre no merecería un castigo eterno tan terrible (basta con la aniquilación por parte de Jehová, si no te unes a ellos), su “Cristo” solo expía el pecado de Adán (para ellos Cristo fue solo un hombre perfecto, lo que debió ser Adán) y es un “Cristo” menor, puesto que, si el pecado no es tan grave, no es necesario que Dios mismo intervenga para expiarlo (no es necesario un Redentor que sea totalmente hombre y totalmente Dios). Por tanto, tampoco es necesaria la Trinidad, pues no es necesaria la intervención de las Tres Personas (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo) para redimir al hombre, basta con el “Cristo” menor. Este es el sistema falso en que están atrapados. Un sistema que condena al hombre, pues, si no puede ser consciente de que la magnitud de su pecado es tal ante Dios y de que su estado espiritual es de muerte, de forma que solo la encarnación de la Segunda Persona de ese mismo Dios para vivir una vida sin pecado en la tierra y tomar su lugar en la cruz por todos sus pecados puede salvarle, está condenado. Es así de simple. Creerá que va a salvarse repartiendo como un loco biblias del Nuevo Mundo o ejemplares de “La Atalaya” y “Despertad”, pero hacia donde estará caminando es directamente al infierno.

Los Testigos de Jehová creen que Jesús es el arcángel Miguel, el más alto ser creado. Esto contradice muchas Escrituras, las cuales declaran que Jesús es Dios (Juan 1:1, 14; 8:58; 10:30). Así mismo, los Testigos de Jehová creen que la salvación se obtiene mediante una combinación de fe, buenas obras, y obediencia. Esto contradice innumerables Escrituras, las cuales declaran que la salvación se recibe por medio de la fe (Juan 3:16; Efesios 2:8-9; Tito 3:5). Los Testigos de Jehová rechazan la Trinidad, creyendo que Jesús fue un ser creado, y que el Espíritu Santo es esencialmente el poder de Dios. Los Testigos de Jehová también mantienen una errada teoría sobre la expiación, en la cual la muerte de Jesús pagó únicamente por lo que la raza humana perdió cuando Adán pecó, llamándolo, el derecho a la vida perfecta en la tierra. Por lo tanto, ellos creen en una combinación de fe más la realización de obras acordadas, donde el pecado y la muerte son generosamente expiadas por Cristo, pero la perfección física es alcanzada a través del esfuerzo personal, aparejada con la fe en Cristo.

Resumidamente, estas son sus creencias. Como he dicho, un “Cristo” que no es Dios, sino alguien inferior, que expía solo el pecado de Adán y que no da la salvación, sino una posibilidad de alcanzar la salvación mediante obras (y estas obras son, esencialmente, el esfuerzo desenfrenado de proselitismo que desarrollan los Testigos de Jehová). Por supuesto, con un “Cristo” que se limita a regalar al hombre una posibilidad de trabajar para ganarse su salvación, eso hace que el punto de vista que tengan del pecado necesariamente sea débil. Dado que niegan la divinidad de Jesucristo, niegan que sea necesario el poder divino para librar a los hombres del pecado. Esta débil idea del pecado también es una consecuencia a su rechazo de la doctrina del castigo eterno en el infierno. De hecho, ni siquiera creen que el hombre deba ser regenerado, sino que cuando Jesús en Juan 3:3 habla de “nacer de nuevo”, eso lo interpretan como referido a los 144.000 a los que se hace referencia en Apocalipsis, que ellos consideran que serían la “clase A” dentro de los Testigos de Jehová, los que irían al cielo a vivir eternamente con Dios en lugar de en la tierra renovada tras el Armaggedon (el disparate llega al punto de que en la única “cena del señor” que celebran cada año solo participan los que consideran miembros de esta “clase A” dentro de la organización de la Atalaya).

Como es evidente, todos estos dislates no proceden de la Biblia, sino de ciertas manipulaciones que hacen de determinados versículos de la misma en su versión del Nuevo Mundo, así como de las publicaciones y directrices que emanan de su oficina central en Brooklyn. No es cierto que la Biblia sea su única autoridad. Los Testigos de Jehová primero se forman sus ideas preconcebidas y luego buscan los versículos bíblicos que las apoyen, por eso es más importante su literatura, dado que, además, para ellos la organización de La Atalaya es aquella por la que fluye la “revelación progresiva de Dios”. Sin embargo, pese a su “infalibilidad” nunca han explicado por qué motivo se han equivocado tantas veces al pronosticar la fecha de la segunda venida de Cristo.

Uno de sus “trucajes” bíblicos más conocidos para atacar a la divinidad de Cristo y, en consecuencia, a la Trinidad, es el que hacen en el capítulo 1 del Evangelio de Juan. El versículo 1 dice: “EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Ellos dicen en su “Biblia” (la pongo entre comillas porque a ese libro es indigno llamarlo así) “y el Verbo era UN Dios” (curiosamente, eso los haría politeístas, cosa que rechaza la Biblia, con lo que ellos se enredan en su propia trampa). El versículo 3 dice “Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho”. Ellos dicen “Todas las DEMÁS cosas por él fueron hechas”. Quieren dar a entender que Cristo habría sido “creado por Jehová” y que, después de ser creado, a su vez creo las demás cosas. También enfatizan muchísimo los versículos sobre la humanidad de Cristo, pero obvian aquellos de los cuales se infiere su divinidad. Por ejemplo, citan mucho los versículos donde Jesús se refiere a Dios Padre como “mi Dios”. Claro, no entienden que Jesús enfatizaba a veces su naturaleza humana (y se dirigía así al Padre) y otras veces ser de la misma naturaleza divina que el Padre (además, también suelen trucar y modificar en sus pseudo-biblias estos últimos). Como para ellos (como para todos los inconversos a la fe cristiana) es incomprensible que Jesucristo tenga naturaleza plenamente humana y plenamente divina, lo que hacen es rechazar la naturaleza divina. Y como racionalmente no pueden concebir ni comprender que Dios sea un solo Dios en tres Personas, las tres con la misma naturaleza (unión hipostática), rechazan y tratan de vilipendiar la doctrina de la Trinidad. Encima, a la hora de pretender “refutarla” ni siquiera saben bien en qué consiste esta doctrina pues en sus publicaciones suelen decir que se trata de “un Dios dividido en tres personas” (como troceado)… mal empiezan a pretender refutar algo cuando ni tan siquiera van a intentar hacerlo con la doctrina de la Trinidad, sino con lo que ellos creen que es la doctrina de la Trinidad.

¿Es buena idea pararse con ellos? No necesariamente si no estás bíblicamente bien preparado, aunque pasar siempre de largo o darles con la puerta en las narices si vienen a tu casa con sus trajes impecables y sus sonrisas de oreja a oreja tampoco debiera ser la norma. A fin de cuentas, hay que recordar que debemos ser compasivos con quienes viven en la mentira, sea de la forma que sea, y que un Testigo de Jehová es alguien que es un producto y un esclavo del régimen de la organización de La Atalaya y que está trabajando a destajo por ganarse una salvación que no va a lograr. Es una persona para la cual la Biblia como Palabra de Dios no es más que un libro cerrado, por más que se sepa de memoria una lista de versículos de su versión del Nuevo Mundo, y que vive en un sistema de creencias racionalistas (como no pueden entender determinadas doctrinas cristianas lo que hacen es racionalizar la Biblia para hacerla más “creíble”), sin conocer la paz de Jesucristo. Pegarles el portazo en la cara, para ellos, es una reafirmación en sus creencias, sobre todo si quien lo hace es cristiano: ellos piensan que las iglesias cristianas están engañadas por Satanás y que, por tanto, lo normal es que les rechacen y no quieran siquiera hablar con ellos.

Como he dicho hace un momento, son totalmente racionalistas. De hecho, tienen perfectamente estudiado por dónde hincar el diente a cada tipo de persona. Siempre empezarán preguntándote cuáles son tus creencias, para, de esa forma, poder catalogarte y saber cómo manejar el debate. Si eres cristiano, obviamente, intentarán ametrallarte desde el principio con versículos con los que pretenderán demostrar que Jesús “no es Dios”. No discutas con ellos, no caigas en esa trampa. Solo escucha en silencio lo que tenga que decirte. Discutir con un Testigo de Jehová sometiéndose a su método dialéctico es una pérdida de tiempo, pues siempre tendrá respuestas preparadas, ya que la discusión la ha empezado él y están muy bien entrenados para ellos (recuerda que algunos pueden tirarse hasta 70 horas semanales en sus “salones del Reino” preparándose, más de lo que a lo mejor tú coges tu Biblia). Si discutes con ellos en plan ataque-respuesta, siempre van a controlar ellos el debate, pues se estará desarrollando en sus términos, es decir, siempre se irán al versículo bíblico que tengan especialmente preparado para cada respuesta. Deja que haga la presentación y exposición de su doctrina falsa y no lo interrumpas.

Hasta aquí llego por el momento. Ya conocemos sus doctrinas, sus manipulaciones de la Biblia y su forma de actuar, y en la próxima me meteré en qué hacer cuando terminen de hablar y cómo se les puede testificar la fe cristiana y la salvación en Jesucristo de la que ellos están excluidos mientras sigan encadenados a su falso sistema religioso.

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